27 may. 2012

Colorear mandalas en compañía

Voy a proponeros una experiencia nueva, diferente. Simplemente se trata de reunirse con otra persona (lo ideal es que sean dos personas, pero pueden ser más), de escoger cada uno un mandala y de pintar cada uno el suyo mientras se va charlando tranquilamente. Al terminar los mandalas, se recortarían los dos en el mismo número de partes iguales y luego se harían dos mandalas pegando las partes sobre una hoja de papel.

Conviene que los mandalas escogidos tengan el mismo número de radios o que, si no es así, todos los mandalas se puedan dividir en porciones iguales respetando la simetría del mandala. Uno podría escoger un mandala de 12 radios y otro uno de 6, por ejemplo, pero el experimento no saldría si una persona escogiera un mandala de 5 radios y el otro uno de 9 o de 7.

Aquí tenéis un ejemplo de lo que podría salir. En este caso he escogido el mismo mandala base para las dos personas, pero se puede hacer también con dos mandalas diferentes. Este sería el mandala coloreado por la primera persona:

Este mandala sería el coloreado por la otra persona:


Y este mandala sería el resultado final:


Como veis, he dividido cada mandala en seis partes. Los mandalas resultantes tendrían tres partes de cada uno de los mandalas iniciales.

Después de la sesión, cada uno de los participantes tendrá un mandala igual que el de los demás, en el cual se unirá su trabajo personal con el de los demás. Será una buena forma de tener un recordatorio gráfico de ese momento, de la charla y del ambiente particular que se habrá generado al hacer ese trabajo personal a la vez.
Si alguna vez lo probáis me encantaría que me contarais vuestra experiencia.

Cómo colorear un mandala II


Muchas veces un amigo, un terapeuta, un médico o un psicólogo nos recomienda colorear mandalas para superar ciertos problemas de ansiedad, estrés o depresión o, simplemente, para mejorar nuestra capacidad de concentración. El problema es que no suelen decirnos cómo hay que colorearlos ni nos explican la mejor manera de sacar provecho de esa experiencia.
Aquí voy a dar unos cuantos consejos, basados sobre todo en la experiencia personal, para poder hacer un seguimiento de nuestra propia evolución.

1. Elección del mandala.Seamos un poco viscerales. Conviene escoger el mandala que realmente nos apetezca colorear en cada momento. Da igual si ya lo hemos coloreado en el pasado, o incluso si llevamos varios días seguidos coloreando el mismo mandala. Si realmente nos apetece hacer ese mandala y no otro por algo será. Seguramente nos daremos cuenta de que, en estados de ánimo similares, tendemos a escoger mandalas parecidos y a colorearlos de una manera parecida.

2. El lugar y el momento adecuados.Conviene escoger un sitio tranquilo, donde no vayamos a ser molestados, y también escoger un momento del día en el que sepamos que podremos finalizar nuestra tarea sin interrupciones. Si bien no es obligatorio acabar el mandala de una sentada, sí que es recomendable hacerlo así. También conviene que escojamos un lugar donde nos sintamos cómodos y estemos a gusto. Podemos poner música pero no es recomendable tener la televisión o la radio encendidas. No es lo mismo escoger una música que esté en consonancia con nuestro estado de ánimo que tener que absorber lo que se emita en la tele o en la radio.

3. Llevar un registro.También es conveniente tener un cuaderno o una carpeta en el que llevemos un registro de los mandalas. Podemos, por ejemplo, numerar los mandalas por detrás y luego, en ese cuaderno anotar el número, la fecha en que lo hemos coloreado, y las cosas que hemos pensado y sentido antes, durante y después de acabarlo. También podemos dejar un espacio en blanco para hacer anotaciones posteriores.

4. Elección de técnica.Yo recomendaría, al menos para empezar, que se utilizaran técnicas con las que uno estuviera familiarizado y se sintiera cómodo. Siempre tendremos tiempo de incorporar nuevas técnicas y de experimentar. Otra vez, lo mejor es hacer lo que nos pida el cuerpo.

5. Elección de los colores.Alguna gente se plantea de antemano qué colores quiere utilizar. Sin embargo, yo recomiendo dejarse llevar en cada momento y escoger los colores uno a uno. Planificar los colores a lo mejor resulta en un mandala más armonioso a nivel visual, pero ese no es el objetivo del mandala. El objetivo es expresar lo que llevamos dentro y, de la misma manera que al hablar de un tema podemos sentirnos arrastrados hacia otro tema, el hecho de usar un color puede hacer que sintamos la necesidad de usar otro. Decidir los colores de antemano resta espontaneidad y expresividad al mandala. No pasa nada si siempre escogemos los mismos colores, seguro que con el tiempo iremos evolucionando y sentiremos la necesidad de incluir otros colores en nuestro trabajo. De todas maneras, si estamos coloreando mandalas para Feng Shui, sí que vamos a tener que decidir los colores de antemano para ajustarnos a los elementos que queramos representar. En ese caso el objetivo es totalmente diferente al que tenemos cuando coloreamos mandalas como forma de terapia personal.

6. Simbología de colores y formas.Se ha dicho mucho en cuanto a la simbología de los colores y hay mucha información en la red. Lo único que yo quiero añadir, porque me parece muy importante, es que seguramente lo mejor que podemos hacer es olvidarnos de ella, al menos de entrada. Lo que quiero decir es que, además de la simbología y el significado que tienen los colores en sí mismos, cada uno de nosotros le damos un significado a cada color, y cada color provoca en nosotros sensaciones y emociones diferentes. A la hora de usar el color como terapia, ese significado personal es seguramente el que más peso tiene.
En cuanto a la simbología de las formas, algo que tendría más peso si en lugar de colorear construyéramos nuestros mandalas, pasa lo mismo. Lo importante es poner los elementos que nosotros queramos poner, sin tener en cuenta lo que se supone que significa cada uno.

7. Intentar acabar lo que se empieza.A veces podemos sentirnos incómodos al colorear un mandala. Es recomendable intentar acabar lo que se empieza, pero solo nosotros podemos evaluar hasta qué punto nos sentimos incómodos con lo que estamos haciendo. Evidentemente, si colorear un mandala determinado nos produce mucho estrés, lo mejor será parar y escoger otro, o parar y dejarlo para otro día. Si bien es posible seguir con el mandala en otro momento, yo recomendaría guardarlo inacabado durante un tiempo y, solo después, decidir si merece la pena seguir, o empezar de nuevo con el diseño totalmente en blanco.

8. No estamos haciendo una obra de arte, estamos sacando lo que llevamos dentro.Tengamos esto siempre presente. Algunas veces tenderemos a no usar determinadas combinaciones de colores, o a no mezclar técnicas, o a hacer o dejar de hacer cosas por cuestiones artísticas. No estamos creando una obra de arte, lo que queremos es expresarnos, así que todo vale. Podemos mezclar técnicas, podemos usar collage en un trozo de mandala y acuarelas en el siguiente. Podemos mezclar colores que supuestamente no combinan bien. Nosotros decidimos.

9. Dejar reposar lo que se termina.
Antes he dicho que puede ser útil volver sobre lo que ya se ha hecho, observar el mandala terminado y anotar más cosas, pero no hay que abusar. Tenemos que aprender también a pasar página y volver sobre las cosas solo cuando sea necesario.

10. Aceptar los resultados.A nivel estético unos mandalas podrán gustarnos menos y otros más que otros, pero todos valen, todos forman parte de nosotros y son la representación de un momento concreto en nuestra evolución personal.

11. Ser uno mismo.Este consejo es el que resume todos los anteriores y es el más importante. Lo primordial es hacer lo que uno quiera hacer, como y cuando se quiera hacer, sin tener en cuenta ni hacer caso de las influencias externas. Al colorear un mandala estamos trabajando por y para nosotros mismos. No tenemos la obligación de explicar lo que hacemos ni de compartir nuestro trabajo con nadie. Podemos enseñar en mandala si nos apetece, pero no estamos obligados a explicar por qué hemos escogido un diseño y unos colores determinados, ni tampoco estamos obligados a explicar lo que sentíamos durante todo el proceso.

19 may. 2012

La simetría en los mandalas

 

Muchas veces, cuando le digo a alguien que nunca ha coloreado un mandala, que lo primero que hay que hacer es buscar la simetría de cada mandala, me preguntan qué quiero decir exactamente, así que creo que me toca explicar este punto de una manera un poco más extensa y con algunos ejemplos gráficos. Para ello, he tomado un mandala muy sencillo y lo he coloreado de diferentes maneras, teniendo en cuenta diferentes formas de ver su simetría teniendo en cuenta los dos aspectos básicos, es decir, los radios y los anillos:

- La simetría de los anillos. Normalmente los mandalas se construyen desde el centro hacia fuera, y algunas veces sus elementos van formando anillos concéntricos formados por estructuras diferentes. Una forma de colorearlos puede ser tomando como base esos anillos. Ese sería el caso, por ejemplo, del mandala que hay en el gráfico del Premio Mandala, en el lateral del blog.
- La simetría de los radios. La otra cosa que define a los mandalas es su radiación. Pueden tener radiación 1 o 0, y en ese caso los dibujos no se repiten (ese sería el caso de los mandalas de los 5 elementos que tengo en mi web, por ejemplo), o pueden repetirse un número determinado de veces. A veces se repetirán el mismo número de veces todos los anillos, como en este mandala que he escogido como ejemplo (el centro tiene radio 1/0, pero eso es muy habitual), y otras veces la radiación puede variar dependiendo del número de elementos que quepan en cada anillo, como en este caso. Otra forma de colorear un mandala podría ser tomando como base de la simetría los radios, tomados de forma alterna, o en grupos.

Voy a presentar unas cuantas maneras de colorear este mandala sencillo que he tomado como ejemplo y explicaré cada una de ellas brevemente.


En este caso, simplemente se ha coloreado un anillo de cada color. Es una forma muy básica y muy simple de colorear un mandala.


En este mandala, se ha tomado como base el radio, de hecho, al haber 12 radios se han dividido en tres grupos y se han formado algo parecido a tres hélices de cuatro brazos, una en tonos rojizos, otra en tonos verdosos y otra en tonos tierra, que van subiendo de color hacia el exterior. El centro se ha destacado al ponerlo en un color que no tiene nada que ver con los demás pero, si se hubiera escogido uno de los colores ya presentes, se habría destacado esa hélice por encima de las demás.


Aquí se ha hecho alto parecido a lo que se había hecho en el caso anterior, pero en lugar de hacer hélices, se han tomado los radios de dos en dos y se han proyectado. Otra vez, los tonos se van intensificando hacia el exterior y se ha escogido un tono diferente para el centro.


En este mandala hay una mezcla de los dos tipos de simetría. Por un lado se han tomado en cuenta los radios que tienen el mismo color desde el centro hacia el exterior, con colores alternos. Por otro lado el punto central y el anillo que está entre cada una de las dos partes del radio se han coloreado en rosa. Esto podría ser una forma de combinar la simetría del rádio y del anillo.


Por último, en este caso se ha intentado formar algo parecido a una elipse, que se vería mucho mejor si el diseño tuviera más anillos más pequeños. Los colores van alternándose y pasan de un sector de un anillo al siguiente sector del siguiente anillo, y así sucesívamente. Está hecho en tres colores, pero podría estar hecho con 2, 4, 6, o 12. Este tipo de diseño es posible cuando todos los anillos tienen el mismo número de elementos.
Como veis, la simetría de un mandala se puede interpretar de muchas maneras, y los resultados de colorear un mismo mandala según esas interpretaciones son muy interesantes.

18 may. 2012

Cómo colorear un mandala


Mandala es una palabra que en sánscrito significa círculo, aunque eso es una definición muy básica y que describe de manera sumamente pobre lo que es un mandala. Ese “circulo” es una representación simbólica de la unión del individuo con el infinito, es decir, con el universo y también representa la integridad, la totalidad. Un mandala se puede empezar a construir desde el centro, que representa el individuo, hacia fuera, el infinito. Pero también es posible hacerlo al revés, de fuera hacia adentro, desde el todo, lo abstracto, hasta lo particular. A través del tiempo, los mandalas se han usado para meditar, como técnica para aliviar el estrés, como forma de curación y también como herramienta para el seguimiento de la evolución de ciertos trastornos psicológicos. Todas esas aplicaciones son válidas, pero también es válido colorearlos por placer. Colorear mandalas mejora la concentración y la atención, a la vez que ayuda a desconectar durante un tiempo de todo lo que nos preocupa. Solamente hay que tener en cuenta unas cuantas indicaciones a la hora de colorearlos.

Antes de empezar es importante observar el mandala atentamente, estudiar su simetría y sus formas. Así podremos hacernos un esquema mental de lo que significa para nosotros y de las emociones que queremos expresar al colorearlo. No hay una forma correcta de colorear un mandala, siempre que respetemos orden y simetría. Para unos predominará el dibujo de los círculos que se abren desde el centro, para otros el de los radios, mientras que otros combinarán ambos elementos. En cualquier caso, es importante que antes de empezar identifiquemos esa simetría y nos ajustemos a ella, que establezcamos una relación entre nosotros y el mandala que vamos a colorear, que éste sea, en definitiva, una parte y una proyección de nuestro yo, aquí y ahora.

Espai


13 may. 2012

Zen


Vida


Utopía


Temblor


Silencio


Racionalidad


Primavera


Observar


Nacer


Memoria


Latido


Jardín


Imaginación


Hiedra


Gozo


Firmamento


Estabilidad


Diálogo


Caos


Belleza


Armonía


Yoga


Viento


Unidad


Topacio